
Un domingo cualquiera rechazaría todo tipo de azarosas propuestas que me invitaran a salir del bohío, donde tan cómodo vegeto durante todo el día a la espera de la llegada del infame lunes laborioso y lleno de imprevisiones. Pero dadas las circunstancias del viernes próximo pasado, entendí que era indispensable promover la junta hacia “El Rincón de Don Guillermo”, sito frente a las ruinas de la Catedral de San Francisco, donde nos había invitado el inefable Jorge Herasme Rivas.
Cerca de las 5:00 p. m.
definimos el plan de acción: Sabrina recoge a Nona y a Celinés para irse en
caravana porque no sabía cómo llegar; ya el Gran Salami (Jorge Herasme Rivas)
estaría “in situ” con un par de amigos más. A las 5:30 p. m., justo a la
entrada del túnel de la 27, tomo el celular y marco a Sabrina:
—Hueva, en dirección, by the way, llámate
a “Ninoka” y dile que no se le ocurra coger para allá dique en vestiditos de
damas de sociedad. El movimiento es jeans y tenis…
A lo que recibo la respuesta
de que ella dijo que se iba como estaba, que no iba para su casa y que sí, que
ella andaba en vestidito y tacos.
—¡Buehj, Dios nos ampare!
Llegamos al lugar. Salami
tenía una mesa. Cabe destacar que la fiesta se arma en la calle, tarima y toda
la cosa para un “improvisado grupo de son”. Y pongo comillas porque no son
improvisados nada; son personalidades de la música nacional, “beberomos” y
demás habitué que peine la
zona. Es un bar improvisado; en este sí que no pongo comillas porque la
realidad es que es más bien una bodega que acarrea cierta tradición en nuestra
ciudad capital. Grandes exponentes de la música popular dominicana como “El
Diablo Mateo”, Francis Santana, Félix D’Oleo, El Chino Méndez, Jackson Delgado
y figuras de otras áreas del arte se dan cita los domingos allí, en aquel
improvisado auditórium sobre las antiquísimas calles de la Ciudad Colonial y el
hermosísimo escenario de las ruinas de San Francisco, donde tantas promociones
fueron, fuimos y siguen llegando a hacerse fotos para el álbum de promoción de
fin de año.
Conseguimos una silla que me
faltaba e inmediatamente un par de “potes (botella de ron) de Extra Viejo”,
hielo y cuatro vasos de “fon” (la forma correcta es foam, pero esto es
en "dominicano") para la ingesta. A Nona (Ninoska), cuyo abolengo no
le permite pulular por estas esferas del casco urbano, la comenzamos a molestar
con lo de que la sacamos de la burbuja en la que vive y la llevamos al centro
de la ciudad a compartir con la clase popular:
—No todo es Marocha,
Peperoni, tienes que conocer tu pueblo…
—¿Ajá, y desde cuándo Bon
Jovi (o sea, yo) escucha son? —preguntó. Entonces le dije que haríamos una de
estas noches una noche casera con MI MÚSICA—: Te vas a sorprender, para que no
me subestimes, no solo es Bon Jovi.
The Big Salami entonces lanza
el emblemático lema:
—¡¡¡NONA CON EL PUEBLO!!!
Nona literalmente se “eplota”
de la risa y comienza a soltarse un poco…
—¿Ando yo pidiendo romo?
—pregunta—. Ok, está bien, dame un trago de eso con soda.
Al segundo trago ya las cosas
habían mejorado. Nona se paró a hablar con Jackson, había bailado un par de
merengues de antaño, una que otra plena boricua y a ritmo de son cantamos con
el pueblo: “porque yo en el amor soy un
idiota, que ha sufrido mil derrotas, que no tengo fuerzas para defenderme…”.
Nona había empezado realmente a disfrutar del cálido ambiente proporcionado por
las personas que se dan cita allí cada domingo; olvidó su abolengo y su
vestidito de tardes de té con las señoras de alta alcurnia, no en sentido
burdo, sino en que, quizás, se dio cuenta de que para disfrutar de cosas no hay
que estar, como diría ella misma, toda emperifollada.
Bailamos unos cuantos sones
más, pedimos un par de “potes” más, y una cuestionante:
—¿Pero y qué es lo que Bon
Jovi, es decir yo, le está haciendo a la botella?
Hago aquí un aparte para
explicar ciertas maneras de la conducta del dominicano referente a la bebida;
en la especie, hablamos de una botella de ron Brugal Extra Viejo. Para todo
aquel ajeno a nuestra cultura, sucede que el Brugal Extra Viejo es un ron
nacional, el cual viene dentro de una red dorada que llamamos mallita y, cuando
es retirada, se la ponemos al cuello con un nudo de corbata. ¿Por qué?, habrán
de preguntarse… Bueno, sencillamente porque hay que ponerlo lindo para
tomárselo.
Retomando donde quedamos, le
explico lo anterior a Nona. Le cuesta trabajo pensar que de verdad “visto” el
pote para tomármelo. Caminando por el área, un personaje pintoresco de andar un
tanto apresurado, mas no descuidado, llevaba una boinita color blanca, propia
de sonero, haciendo juego con la guayabera de mangas cortas que vestía. Se
acerca a nuestra mesa Federico Jovine Rijo; saluda siempre muy pausado en sus
interlocuciones, todo bien estudiado; está un corto rato con nosotros, se
marcha, regresa y se vuelve a perder en la muchedumbre frente a la tarima.
Nona se percata que detrás
nuestro está Jackson Delgado, amigo hace tiempo. Se va, se sienta con Jackson y
su señora, charla un buen rato con ellos. Solo para joderla un poco, Sabrina y
Salami comienzan a llamarla, cosa que le molesta:
—¡¡¡NONA, NONA!!!
Me levanto y digo:
—La jodo personalmente, ya
vuelvo.
Saludo a Jackson y le doy un
abrazote a Nona, le digo:
—¿Nos vamos o te quedas?…
Y me retiro antes de que
pueda contestar, pero con el pico como un tirapiedras (no por menos
cariñosamente Sabrina la ha apodado “Boca e' Trueno”). A los muchachos en la
mesa les faltan intestinos para reírse.
Otro pote. Llega Nona,
pregunta por el baño…
—¿¡Dentro del colmadón
ese!!!??? ¡Dios mío, protégeme!
Se levanta, peina las cejas,
sube la izquierda y emprende un viaje hacia el váter, por el que debe atravesar
todo el populacho y adentrarse en las entrañas del pueblo. Al regreso vuelve
con una cara de plena satisfacción, misión cumplida:
—¡Jajaja! Pero cuántos
enamorados, por eso, buena pendeja —refiriéndose a Sabrina—, era que tú no me
querías acompañar… ¡pero no te apures!
Volvió a la normalidad
enseguida. ¡A POR OTRO TRAGO!
Casi llega el final de la
noche; Paino y Celinés se despiden. Tres tragos después dejamos aquel lugar tan
lleno de vida, donde no se escuchó alguna palabra descompuesta o se dio algún
indicio de riña. Unas cuatro horas magníficas, pobladas de gente disfrutando
aquellas fantásticas melodías, en completa armonía.
Nona había llegado al pueblo,
compartido los gustos del pueblo y tomado con el pueblo. Fue una experiencia
surrealista aquella noche del 6 de julio de 2008, cuando conocimos “El Rincón
de Don Guillermo” y ¡¡¡NONA ESTUVO CON EL PUEBLO!!!
**** En la foto sale Nona en
un "baile de sombreros y bocas" en algún exclusivo club del Distrito
Nacional, en donde se le está prohibido el acceso a todo aquel que no sea
miembro del mismo.
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